Sin rumbo. No tengo ganas de nada

¿Alguna vez te ha venido esta frase a la cabeza?
¿Recuerdas lo que sentías en ese momento?
¿Qué era lo que te provocaba ese pensamiento y/o sentimiento?

En ciertas ocasiones, de repente, sin ser prácticamente conscientes del motivo o causas, nos asalta este oscuro pensamiento: “No tengo ganas de nada”.

¿Cuántas veces no has querido y/o podido levantarte de la cama (no por cansancio)? 
¿Cuántas veces has sentido que la cama era tu gran cueva-refugio del cual tan solo pensar en salir era toda una agonía?



¿Cómo se puede llegar a ese nivel de ocultamiento, desidia y apagamiento?
¿Qué es lo que pasa cuando se llega a esa situación? 

Todos hemos tenido y tendremos a lo largo de nuestra vida momentos altos y bajos emocionalmente.
Cuando estamos viviendo momentos alegres, derrochamos energía, somos más productivos, y nos sentimos motivados para “comernos el mundo” y conseguir aquello que deseamos, haciéndonos considerar las dificultades como nimiedades, pero cuando vivimos situaciones negativas, nuestra energía parece ser absorbida por un agujero negro, pasamos por un ciclo de inactividad, improductividad, solo vemos complicaciones y sentimos agobio y desolación.

Como comenté en el anterior post "Guía para dejar de ser un mártir en la vida" hay que tener en cuenta cubrir la necesidad de descanso, mental y físico,  que podemos utilizar para sentir en qué estado estamos y así prevenir, evitar o salir del estado de desmotivación: "no tengo ganas de hacer nada".

¡Este pensamiento es un una señal de alarma!
¡Es una alerta para que actuemos y cambiemos!

Ese estado de apatía y desidia, puede producir una sensación de angustia, de ansiedad, de ganas de llorar,… y todo ello sin motivo alguno aparente (por lo menos eso es lo que consideramos). Encima cuanto más mal nos sentimos emocionalmente peor nos sentimos a nivel físico. Nos puede invadir una sensación de debilidad, de cansancio, de confusión mental,…que para mas inri, además esto puede que nos abandone Morfeo, padeciendo noches largas e intensas de pensamientos negativos que se ponen en modo bucle (mejor dicho, ponemos en modo bucle) y nos agota aún más, terminando por dejar nuestra autoestima por los suelos. El hecho de tener baja la autoestima hace que “nos convirtamos” en los protagonistas de un autosabotaje hiriente, donde nos acusamos por sentirnos impotentes, donde nos autocriticamos e incluso hasta nos despreciamos (por sentirnos no capaces de entender ni de cambiar la situación).

Pero ahí no termina el tema. Paralelamente al sentimiento de malestar emocional y del físico, puede que también nos hayamos ido alejando (poco a poco y sin darnos cuenta) de nuestra familia, de nuestras amistades…, prefiriendo estar solos porque no estamos en condiciones de estar con gente, pero tampoco estamos  con nosotros mismos para buscar una solución, porque nuestro “caos” situacional no nos deja ver con claridad.

¿Entonces qué nos está sucediendo?

Un primer motivo (el más leve) puede ser causado por la falta de motivación.
En este primer caso, es necesario saber si se trata de una falta de ganas generalizada por considerar aburridas y/o monótonas las tareas diarias que se tiene que hacer. La realización reiterada de las mimas acciones día tras día puede provocar un estado de desidia y de hastío.

Un segundo motivo (más grave que el anterior) es que puede que estemos ante una depresión. Pero tranquilos/as, hay grados y grados de un estado depresivo. Y ante la depresión hay que actuar, ya que supone un deterioro importante en la calidad de nuestra vida, haciendo que sólo se vea un gran y oscuro agujero del cual se considera que no hay salida. El considerar las situaciones (la vida) de manera negativa es parte del estado depresivo y hay que dejar claro que no representa del todo la realidad de forma objetiva.

Y en este caso la mejor actuación es ir a un especialista para que nos ayude dándonos herramientas.

Centrándonos en el primer motivo, llegar a ese estado (aunque sea duro escucharlo) es porque nosotros mismos lo hemos permitido.

"¿Cómo? 
¿Culparnos a nosotros mismos por estar y sentirnos mal? 
¡Eso es de locos! 
La culpa es de lo mala e injusta que es la vida hacia con uno/a."

¡Cuantas veces habré oído esto!

Sinceramente en cuanto a la segunda situación, siempre he recomendado acudir a un/a especialista ya que es muy muy difícil (reitero el muy) que “salgamos” por nosotros mismos de un estado depresivo (independientemente del grado de depresión que tengamos).

Otros motivos que pueden hacer que la frase "no tengo ganas" surja en tu mente con demasiada frecuencia son el estrés, la sensación de estar abrumado, los problemas de sueño, alguna enfermedad física que te resta energía o algún problema concreto que ocupa tu mente, te abruma y te estresa.

En mi caso particular en varias ocasiones me he sentido invadida “de la noche a la mañana” (esa era lo que yo creía) de apatía, de desidia… El verme en esa tesitura me descolocaba aún más porque por ser una situación no frecuente y por tanto no muy conocida, me hacía sentir impotente por no saber qué podía hacer.

Desconocer cual era la causa o causas que me provocaba NO TENER GANAS DE NADA ….

¿Cómo salir del agujero que nosotros mismos estamos cavando? 

Centrándonos en el primer motivo, enfrentarse cara a cara, cada día, frente a algo (tareas o situaciones) que no nos gusta, va haciendo que se vaya entrando en un estado de aburrimiento (que se va generalizando a otras áreas de nuestra vida), bajando cada vez más nuestros niveles de energía y por tanto emborronando nuestro propósito.

Como ya hablamos en el post "Descubre tu Propósito" nuestro propósito es (valga la redundancia)…

Es el fin último que tiene aquello que hacemos. Es estar aquí plenamente, alinearnos con este momento, y darnos cuenta de que lo que somos, es lo que debemos ser, y cualquier cosa que estemos haciendo en el "ahora" es lo quedemos y queremos hacer.

Es el Motivo por el que nos levantamos cada día.

Pasos pasos basicos para empezar a encontrar la motivación

1 ¡Arriba el pensamiento positivo!
Será necesario potenciar los pensamiento positivos. Cuando te asalten pensamientos negativos coge lápiz y papel y empieza a hacerte preguntas:

¿Por qué me asaltan estos pensamientos? 
¿Cuáles son los sentimientos que me provocan?
¿Qué puedo hacer yo para cambiar…?

El escribir lo que sentimos y pensamos, nos hace ser más conscientes de la situación y nos ayuda a descubrir cuales son las causas para así marcarnos objetivos pequeños (en un principio) pero de esa manera alcanzables y realistas que reemplacen los pensamientos negativos que son parte de la depresión. De modo que los pensamientos relacionados con la culpa, ser inútil, la autocrítica, etc., vayan dando paso a un mayor respeto, aceptación de uno mismo y, en definitiva, a un aumento de la autoestima y el ánimo.

2 Sí o sí metas/objetivos realistas
Es importante fijarse metas realistas, sin tratar de asumir una cantidad excesiva de responsabilidades, y sin buscar ser quiénes éramos y cómo éramos antes de la depresión, sino viendo desde donde partimos en este momento. También lo es involucrarse en actividades que nos ayuden a sentirnos mejor, pero no por el mero hecho de entretenerse, sino de participar en actividades que sean valiosas para uno mismo.

Puede ayudar dividir las metas en partes pequeñas, estableciendo prioridades y valorando más lo que se es capaz de hacer, que lo que se es incapaz de realizar. No esperes que tu estado de ánimo mejore de inmediato, sino que es un camino largo y que habrá que recorrer poco a poco. Sentirse mejor lleva su tiempo.

3 Automotívate
¡Sí tu!
Tan solo pensar en ponernos a realizar algo cuando no tenemos energía para ello, supone un esfuerzo. Una forma de arrancar es, sin duda, buscar “presiones” externas que nos empujen a empezar a hacerlo.

A pesar que poca gente estaría dispuesta a adelantar fechas de entrega de proyectos/trabajas, adelantar reuniones (siempre que se pueda), piensa en lo que ganas, ten en cuenta el beneficio que obtienes: Tiempo. Quizás ello no te motive en un principio y sogas sin tener ganas de nacer nada, pero el tiempo es un regalo que te estás haciendo. El “arrancar” sin ganas en hacer aquello que un día pensaste que deseabas hacer. El primer paso es el más complicado, pero cuando empiezas…el tener tiempo para hacer aquello que deseas te saca/arranca de ese estado mental negativo de apatía y desidia, y activar de nuevo tu maquinaria de optimismo y productividad. Tiempo… para hacer las cosas que te realmente te gustan y motivan: pasear, leer, ir al cine, estar con la familia, ir al gimnasio, quedar con gente para tomar (comer, almorzar….) algo,…la lista puede ser tan infinita como tu quieras.

Se trata de compensar la falta de espíritu productivo que en ese momento estás viviendo con la pasión y el divertimento que produce hacer algo que nos gusta.
Encontrar y empezar a realizar esa pequeña/simple actividad que nos puede llenar de alegría nos puede elevar al estado de ánimo es justo que se necesita para poder ponernos a realizar esas otras cosas que no te apetecen tanto.

Cuando tu vida es rica y variada (como la alimentación), cuando incluyes en ella actividades diversas, cuando ríes, cuando te diviertes, cuando simplemente disfrutas de las pequeñas cosas del día a día, tu nivel de energía sube, tu entusiasmo es mayor, y por tanto tu motivación en términos generales también crece, haciendo que no cueste tanto realizar aquellas tareas que se consideran negativas o desagradables, es decir, te aporta energía para encarar con actitud positiva y con “ganas”/energía aquello que no te agrada.

Para ello...

Empieza a tenerte en cuenta 
Ve pensando un poco más en ti. Aunque suene a egoísmo no lo es.

Párate…para descansar.
Párate para comer tranquilamente.
Párate…para realizar aquello que te motiva.
Párate para mirar dentro de ti y descubrir aquello que te molesta, aquello que te gusta y motiva.

Cuídate (en todos los sentidos)…
Mímate un poco. Ejercicio, comida, paseos…Lo que desees, pero piensa un poco en ti.

Se congruente con tus valores.
Tus valores representan aquello que consideras importante en tu vida. Aquello en lo que crees. Son prioridades que te indican cómo actuar en cada situación y cuál es la mejor manera de invertir tu tiempo.

Si no te gusta algo…cámbialo.

Acepta la realidad.
Céntrate únicamente en aquello que puedes cambiar. Acepta el resto y adáptate a ello.


Recuerda....¡Arriba la MOTIVACIÓN! un post que te recomiendo ;-)



1 comentario:

  1. Es muy interesante la presentación del hipotético problema, ánimo.

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