Yo sufrí violencia machista: Podemos y debemos hablar

Cuando vi este domingo en La Sexta TV el programa de Salvados dirigido por Jordi Évole volví a revivir mi pasado. Todo volvió a pasar delante de mis ojos, pero cuando escuché el testimonio de Marina Marroquí me vi reflejada en ella en muchas de las situaciones que contaba.


Me llamo Fátima M. Abril y sufrí violencia machista psicológica con una ex pareja. Nunca tuvo la necesidad de ponerme una mano encima. Como decía Marina en el programa Salvados, a mi pareja no le hacía falta levantarme la mano para tenerme anulada, coartada, hundida, minimizada...(tuve esa suerte).

Antes de conocer a mi ex pareja, había terminado mi segunda carrera universitaria y estaba perfeccionando mis idiomas para tener un perfil profesional más especializado, pero durante el tiempo que estuve manteniendo esa relación (la cual duró unos ochos años) mi mundo se ralentizó. Yo denomino esa época: "Mis años de crionización" porque así es como siento que fue mi vida en ese periodo: congelada.


Con 24 años (edad con la que conocí al hombre con el que conviví ocho años) me consideraba una mujer con personalidad, segura de mi misma, sabiendo lo que me gustaba y lo que no me gustaba, independiente... Tenía muchos sueños e ilusiones. Tenía muchas ganas viajar y desarrollarme profesionalmente, pero caí sin darme en una trampa muy bien tejida.

Mi ex pareja, ocho años mayor que yo, era un hombre que aparentaba ser también muy seguro de sí mismo, independiente, culto,...y eso hizo que me fijase en él y me atrajese. Pero también resultó ser muy celoso, posesivo, narcisista, obsesivo con el físico (tanto con su aspecto físico como con el de sus parejas)... En un principio no demostró su verdadera personalidad. Como bien contaba Marina, se van presentando como son realmente a la vez que te van minando psicológicamente con acciones y palabras, las cuales te hacen sentir culpable.

"El maltratador psicologico va tejiendo lentamente un tela de araña en la que quedas atrapada sin darte cuenta"

Es un proceso muy lento (en mi caso duró unos dos años aproximadamente hasta anularme completamente) en el que cada vez que actuaba de una manera que a él no le gustaba, me proporcionaba un correctivo.

Al principio yo no estaba acostumbrada a ese tipo de comportamientos por parte de nadie y reaccionaba con rechazo, pero en mi caso había varios argumentos que mi ex pareja utilizaba para desarmar mis actos y discursos de "rebeldía":

"He dejado mi ciudad y mi trabajo por ti, por seguir el amor" (lo he dejado todo por ti)

"Me siento un extraño en esta ciudad"

"No entiendo el tipo de personalidad de la gente de tu ciudad" 

"Echo de menos a mis amistades"

...

Haciendo memoria en ningún momento puse a mi ex pareja en la tesitura de elegir venirse a vivir a "mi" ciudad, todo lo contrario, yo llevaba un tiempo viviendo con el en "su" ciudad. Tomamos la decisión juntos y de mutuo acuerdo, pero no sabía que dicha decisión fue el inicio de mi tortura psicológica.

No se cuantas veces habré escuchado de su boca que había dejado todo por mi, que estaba sufriendo por vivir en mi ciudad, que había dejado atrás su maravilloso estilo de vida..., esas palabras rebotaban en mi cabeza como cuchillos afilados que rompían todas mis barreras, me doblegaban y sentía que yo era la culpable de que él se sintiera así.

Con ese argumento, yo ya no me rebelaba ante sus insultos, ante malas caras, ni se me pasaba por la cabeza tomar la iniciativa en algo por mi parte, todo lo consultaba con él y si él no lo aprobada, no hacía nada, aunque eso implicase sentirme mal, infravalorada, impotente,...inútil.

"Solo vivía para agradarle y que él se sintiese bien en una ciudad que el consideraba hostil"

El sabía perfectamente darle la vuelta a la tortilla en una "discusión" y hacerme sentir culpable.

"Si yo no hubiese hecho...entonces él no se habría enfadado. La culpa es mía"

"Si yo no hubiese dicho..., entonces no habríamos discutido. La culpa es mía"

Derrumbaba todos y cada uno de mis argumentos cuando decía que era infeliz por vivir en una ciudad que no comprendía. Ahora que lo pienso y veo la situación desde fuera, me parece muy  ridículo ese argumento, ya que no somos de culturas diferentes sino simplemente de ciudades distintas de un mismo país (Madrid-Granada).

Como dice Marina: "Son chantajistas profesionales"; en mi caso me decía que me quería mucho, que todo lo hacía respecto a mi era por mi bien, que quería lo mejor para mi, o que quería que yo fuese mejor (que era un diamante en bruto), y según en qué situaciones me pedía perdón diciéndome que con su comportamiento seria yo quien algún día le dejaría (como así fue).

En qué me convertí

Tenía que hacer todo como a él le gustaba, para no recibir insultos: "eres estúpida", "imbécil", "no te enteras de nada", "no sabes hacer nada". Si tomaba alguna decisión que él considerase que la hubiese hecho diferente...sabía que había recriminaciones y todo lo que hacía lo hacia con miedo de si pasaría la prueba. Así me sentía sobre todo los últimos 3-4 años de relación, que mi vida era un superar pruebas diarias para no ser castigada.

No se cuantas veces me echo de "su" casa cuando hacía algo que a él no le gustaba. 
Pero como me alejé de mis padres por apoyarle porque se sentía mal en Granada, como le justificaba por cada mal gesto que le hacía a mis padres,...cuando me echaba de casa me sentía tan sola, abandonada y no sabía a donde ir que hacía todo lo que ele quisiera con tal de que no me echase de su casa.

Me alejé de mis padres: ¡Adiós a mi familia!
Según mis ex pareja, él no tenía nada en común con mis padres (a causa de las diferencias culturales por proceder de distintas provincias) y me exponía que no les soportaba porque ellos querían separarnos como pareja. Durante los primeros 5 años iba yo sola a visitarles. De hecho he llegado a celebrar cumpleaños, Noches Buenas...,sola con ellos. ¡Que ciega estaba para permitirlo!

Me quedé sola: Adiós a las amistades
Ninguna de mis amistades les parecían lo suficientemente buenas como para tener una relación con ellas. No eran lo suficientemente inteligentes, cultos...
Según el todas mis amistades querían rompernos como pareja.
Así que...poco a poco, más y más solos.

Pero luego me echaba en cara que estábamos solos por mi culpa, que echaba de menos a sus amistades, y que mi ciudad era una provincia de fanfarrias y panderetas.

Y yo más y más achantada, y me sentía más y más responsable de su desgracia, y eso hacía que él tuviese cada vez más y más poder sobre mi.

Recuerdo una de tantas anécdotas que tengo sobre amistades. En un curso que tuve que realizar por mi trabajo conocí a una chica muy simpática con la que congenié muy bien, y tras la formación seguimos hablando mientras nos tomábamos un café. Nos despedimos quedando para una próxima vez para tomar otro café y seguir hablando.

Vivía mirando el reloj todo el tiempo
Él tenía el tiempo medido de cuanto se tardaba ir de nuestra casa a mi trabajo, del trabajo a casa de mis padres, y de casa de mis padres de vuelta a casa, ya que esos eran mis únicos recorridos que podía hacer sola. Si tardaba un poco más ya me estaba llamando recriminándome que por mi culpa llegábamos tarde al gimnasio, o diciéndome que se sentía solo en casa.

Vivía con un nivel de angustia y de estrés que se me descomponía el cuerpo si me retrasaba a causa del tráfico, o por alguna cuestión en mi trabajo, o simplemente porque quisiera estar más rato disfrutando de visitar a mis padres. Siempre estaba mirando el reloj. Ahora casi ni me acuerdo ponérmelo.

Tenía que esculpir mi cuerpo para no ser rechazada
Debía de mantenerme en un peso de unos 49-50 kilos (con una estatura de 163 cm) y no estar flácida para recibir algún halago, pero mi naturaleza no es de ser una persona fuerte y padezco desde hace bastantes años problemas articulares que me impiden realizar una actividad física regular. Eso hacía que no pudiese ir al gimnasio (su obsesión) con la frecuencia que a mi ex pareja. Por tanto, eso conllevaba insultos como "te vas a poner como tu madre" (era el que más me dolía porque también insultaba a una de las personas que más quiero que es mi madre y ella estaba enferma tomando un tratamiento con corticoides), "eres una floja", "si sigues así te voy a dejar". 

Me pasé los ochos años de relación con el, controlando y midiendo todo lo que comía y pesándome todos los días para no coger ni un gramo. Aún así el seguía teniendo argumentos para atacar mi aspecto físico cuando le venía en gana. Tenía facilidad para sacarme defectos y hacerme sentir fea. Eso hizo que no no tuviese autoestima. No que la tuviese baja, es que incluso ya ni tenía.

No disponía de mi dinero
Aunque trabajaba yo no tenía la libertad para poder gestionar el dinero que ganaba con mi trabajo. Todo estaba en una cuenta común donde solo él lo gestionada con grandes tablas en excel donde todo estaba controlado y justificado. Yo no podía en algún momento comprar algo (tenía que pedirle permiso) como algo de ropa, algún regalo para mis padres, ni tan siquiera un medicamento, sólo podía comprar la comida con una estricta lista de la compra previamente analizada.

A lo largo del tiempo que duró la relación, hubo periodos en los que yo no trabajaba, y en los últimos 3 años (en los que yo ya tenía un puesto laboral estable) me hacía sentir que yo tenía que devolver todo el dinero que él "invirtió" en mi durante el período de tiempo que estaba sin trabajo.

Según el yo no sabría gestionar el dinero como él. El me daba dinero según necesitase para comprar comida, echar gasolina al coche o comprar algún medicamento. 

No desayunaba con los compañeros/as del trabajo porque no tenía dinero ni para un café (cuando compraba algo y me sobraba dinero se lo teniar que devolver) y porque no le gustaba pensar que me relacionaba con otras personas.

No podía utilizar el ordenador de casa si estaba sola
Me obligó a borrar mis perfiles de Redes Sociales que los abrí porque los necesitaba a nivel laboral: en los últimos 3 años de relación yo trabajaba como responsable de un departamento de comunicación y en esos momentos las Redes Sociales estaban naciendo y era necesario tener un perfil personal para poder gestionar perfiles de empresa. Pero sus discusiones, presiones y amenazas pesaban mas, y terminé por darme de baja.

Ocho años de silencio y de mentiras
Nunca hablé abiertamente con mis padres. Al debilitarse tanto mi relación con ellos por defender las posturas de mi ex pareja, me daba vergüenza acercarme a ellos y hablarles abiertamente de qué es lo que sentía y qué era lo que estaba viviendo. De hecho tampoco podía hacerlo, porque sinceramente en ese momento, no era plenamente consciente de que estaba siendo maltratada psicológicamente.

Al no tener ya amistades, tampoco podía hablar con nadie aunque fuese de si me sentía bien o mal emocionalmente. Estaba completamente sola.

Solo se que me sentía mal, recuerdo que lloraba mucho en soledad. A veces sentía que eso no era lo que yo quería como vida, pero tampoco veía solución alguna. Solo sentía que no podía pedirles ayuda a mis padres porque les había hecho daño. Tampoco podía "escapar" de ese tipo de vida porque no tenía nada (ningún recurso) y me resigné a sentir que la vida era así.

No me quería enferma
Recuerdo que varias veces a lo largo de nuestra relación padecí cólicos nefríticos, los cuales solo a uno de ellos me acompañó al hospital porque dio la casualidad que estaba conmigo en casa, pero con los otros, él estaba trabajando y no hizo ningún amago de ir al hospital.

Puedo comprender que no se pudiese ausentar del trabajo, pero tras su horario de salida podría haber ido al hospital o llamarme por teléfono para preguntar cómo estaba. Tras 9-10 horas en el hospital (que era el promedio de horas que solía estar cuando me daban los cólicos nefríticos) con mis padres, cuando volvía a casa ni siquiera se levantaba para saludarme y para dejarme que me sentase en el sofá donde él estaba tumbado (decía que estaba muy cansado de todo el día estar trabajando: trabajo de oficina como directivo).

No se cuantas veces me echó en cara que mi estado de salud era débil y por mi culpa no hacíamos prácticamente muchas cosas (como ir al gimnasio). 

Pero todo era contradictorio, porque cuando realizábamos alguna excursión o alguna actividad, se quejaba porque estábamos solos (sin amistades), o porque no le gustaba lo que estábamos viendo..., y sacaba a colación que en su ciudad se podían hacer muchas cosas, que en su ciudad estaban sus amigos...

Y de nuevo mas argumentos para sentirme yo culpable de su desgracia. Yo me sentía cada vez más u más pequeña, por no tener la fuerza física para poder hacer más cosas juntos, y que por ello él era infeliz.

Pero un día ocurrió algo mágico. Algo que cambió todo. Fue una mañana en la que por una decisión simple que tomé por mi cuenta, sin consultar con el, al contarle qué iba a hacer (llevar una documentación a una sucursal en en vez de la que el había pensado) reaccionó de manera agresiva donde me gritaba como un loco en a cara mientras me mantenía apoyada contra la pared. Yo lloré y me fui. Me llamó pidiéndome perdón, pidiéndome disculpas, a la vez que me decía que si yo hubiese hecho en un principio lo que él me había dicho, pues entonces no se hubiese enfadado.

Pero a partir de ese día, en mi cabeza solo aparecía la palabra NO. 

Aparecían en mi mente una y otra vez en imagenes todos los momentos de gritos, insultos, humillaciones públicas y privadas, zarandeos, miradas heladoras...

Y el No surgió:
  • No quería seguir viviendo así
  • No quería seguir siendo humillada
  • No quería ser infeliz
  • ...

Y surgió una pregunta: 
¿Si con 31 años que tengo (en ese momento), el resto de mi vida va a seguir siendo así? 

"Yo no quiero vivir mas de esta manera"
¡Esta frase aparecía en todo momento!

Fue como si una venda invisible que tuviese en los ojos se me cayese en ese momento. Todo lo veía diferente. De sentir "amor" por mi pareja, a sentir rechazo. Sólo quería estar muy lejos. Huir muy lejos. Solo quería salir corriendo. Y en mi surgio la fuerza necesaria para movilizarme, para romper la relación y volver con mis padres.

Encontré mi Motivo que me condujo a la acción: ¡Motivación!

A día de hoy a veces me cuesta comprender cómo llegué a acceder a ser humillada, cómo permití alejarme de mi familia, cómo dejé que pisotearan mi dignidad (que es lo único que le queda a una persona cuando le arrebatan todo lo demás),...si yo creía que era una persona con carácter y fortaleza mental.

Es cierto lo que dice Marina "los fantasmas no desaparecen rápido". Yo me di cuenta de que no había superado todo el daño que me había hecho mi expareja cuando realicé el master en coaching e inteligencia emocional. Ahí pude enfrentarme a todos los posos emocionales con herramientas, y aprendí a mirarme de frente al espejo sin avergonzarme por las culpas que seguían existiendo dentro de mi:

Sentía culpa por haber permitido que me tratasen mal.

Sentía culpa por haberme alejado de lo que más quería (mi familia y amigos/as).

Sentía culpa por haber dejado que me anulasen como persona.

Ha tenido que pasar años de trabajo interno para que yo vuelva a sentirme una mujer emocionalmente fuerte, para volver a recuperar mi capacidad para ser independiente y no dependiente, para volver a ser decidida, para volver a encontrar mi esencia. Para no tener miedo a hablar libremente con otras personas sin sentirme vigilada y no sufrir posteriormente un castigo.

Yo le solía decir a mis padres que cuando rompí esa relación me sentía como una esponja de mar: completamente seca. Me sentía desorientada, desubicada. No sabía quien era, lo que me gustaba, ni siquiera sabía como vestirme sin oedire aprobacion.

Pero la vida me hizo un gran regalo: poner en mi vida a un hombre especial, que me ha apoyado en todo mi proceso de volver a encontrar mi esencia ya no solo como mujer, sino como persona. Me ha puesto amigos/as que son como mis hermanos/as, me ha dado la oportunidad de formar una familia y de desarrollarme laboralmente.

Ahora me siento completamente libre, fuerte, segura...feliz.

Y del pasado me llevo que aprendí muy bien lo que no quería.

Animo y apoyo a todas aquellas mujeres y hombres que están sufriendo cualquier tipo de maltrato que hablen y rompan con su encarcelamiento en vida. 

Se puede salir. Aunque creamos que estamos solas/os, siempre podemos coger la mano de algún familiar, amigo/a, organismo, asociación...y dar el primer paso. 

No estamos tan solos como creemos y todos nos merecemos en esta vida por lo menos luchar por nuestra felicidad y defenderla.

Tomar conciencia de que estamos viviendo algo que no queremos y/o deseamos es el paso más importante, y el que empuja para salir de un infierno en vida. 

Simplemente hay que decir:
Yo no quiero seguir viviendo así. ¡Necesito ayuda!

Mis agradecimientos a Jordi Évole, al programa Salvados y sobre todo a mujeres como Marina que ayudan a otras otras mujeres/hombres, y sobre todo ayudan a crear conciencia y cultura de respeto. 

También quiero dar las gracias a mi amigo Alexis González que con su post "Te digo que No" ha sumado para que me dicidiese a escribir. 

Gracias por hacerme hablar. Entre todos nos debemos ayudar y apoyar. Espero que mi testimonio pueda servir para que otras personas se sientan identificadas, y vean que no hace falta que te agredan físicamente para ser muertos en vida.



17 comentarios:

  1. Fátima.
    Antes que nada quiero decir que siento mucho que te pasara eso. Me parecen lamentables las personas que se dedican a impedir el crecimiento de otras y que juegan con su autoestima para sentirse mejor, aunque hundan a quien tienen a su lado.
    Sé que debiste sufrir mucho. Tuvo que ser horrible.
    Y estoy de acuerdo en que no es necesario que alguien te agreda para que te cause mucho daño, y que a veces alguien te puede dañar más si ataca tu mente que si ataca tu cuerpo.
    Soy un hombre, así que mi perspectiva nunca es ni será la de una mujer, aunque intento ser justo.
    Sé que hay ocasiones en que los hombres sienten complejo de mujeres que creen superiores a ellos. Esa es una receta para la desgracia y es probablemente lo que te ocurrió a ti. Debo avisar a todas las mujeres: nunca estén con un hombre que se sienta amenazado por lo que ella es. Eso siempre acaba mal.
    Hay hombres que tienen un comportamiento machista. No machista en el sentido de no querer hacer la cena, machista en el sentido de esperar que las mujeres estén por debajo de ellos. Eso es machismo del que hiere, del que hace desgraciadas a mujeres y del que mata.
    Pero te he de decir otra cosa. Soy un hombre. Y no todos los hombres hacemos que las mujeres se sientan mal. Sí, sé que lo sabes. Pero también debes saber que hay mujeres que hacen que los hombres con los que están se sientan horriblemente mal, que les humillan y que les generan inseguridades constantemente.
    Existe el machismo, pero la mayoría de las veces lo que se llama machismo no es sino una conducta intolerable que a veces se da de las mujeres a los hombres y a veces de los hombres a las mujeres.
    Soy un hombre, y me niego a ser estigmatizado por serlo. Me niego a la corriente actual de considerar a todos los hombres sospechosos y a todas las mujeres inocentes.
    Evolé no es valiente. Hoy en día es mucho más fácil hablar en contra del machismo que mirar cuáles son los verdaderos motivos de lo que ocurre. Es mucho más frecuente hablar de violencia machista que admitir que el ser humano es violento con los demás, y que pone sus propios intereses por encima del bienestar de los demás.
    No quiero negar que existe violencia machista. Quiero negar su extensión. Quiero decir que cuando ocurre un homicidio no puede saberse porqué ha ocurrido. Y que mueren hombres a manos de mujeres, aunque su muerte intente silenciarse.
    Estoy contigo Fátima y con todas las víctimas de violencia, sea machista o no machista. Sea contra hombres o contra mujeres.
    Sé que este comentario puede generar reacciones negativas. Soy un hombre yendo en dirección contraria. Pero me debo a la verdad más que la simpatía. Me has pedido sinceridad y aquí la tienes.
    Quiero acabar con un llamamiento. Como tú bien dices, nadie parece ser violento el primer día. Permanece alerta mujer, permanece alerta hombre. Cualquier persona que te quiera hacer sentir mal no merece estar a tu lado.
    Un abrazo a Fátima, y mi alegría por saber que ahora sí tienes a tu lado a una persona que sabe todo lo que vales y que disfruta viéndote crecer.

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    1. Hola Iván.

      Estoy de acuerdo contigo, el programa de Jordy no es valiente, es comercial, porque por algún lado tiene que empezar. Pero, mirándolo bien, quizás sea su intento público de compartir su necesidad personal de ser mejor persona, y mejor hombre. En su haber queda...

      Pero sí es cierto que cada programa tiene su esencia, por la persona que lo realiza, y Jordi, de alguna manera, ha conseguido conectar con mujeres maltradadas que no han tenido el valor de hablar antes, o simplemente no era el momento y ahora sí. Lo cierto es que, sea como sea, es una puerta abierta donde, como mmuy bien dices, tenemos que mirarnos todos.

      Reconozco que hay mujeres maltratadoras. Y lo digo valientemente, he visto por la calle escenas que dan vergüenza, y me han contado casos que son lamentables.

      El maltratador es una persona enferma. La semilla puede ser complejo de inferioridad, miedo a no saber enfrentar situaciones en la vida, o reflejo de un trauma vivido (muchos maltratadores han vivido esa situación en la familia).

      Hay una lacra en la sociedad general, y es que los hombres no lloran, y que las mujeres son valientes por hacerlo. Tenemos que aprender a convivir con los defectos y debilidades. Superarlos es señal de fortaleza. No se superan maltratando, se superan aceptando que se necesita ayuda, y pidiéndola.

      ¿Somos capaces de perdonar? Porque si la respuesta no es positiva, nunca seremos capaces de encontrar la manera de curar la enfermedad del maltratador, ni de la maltratadora.

      El nivel de detalle con que Fátima relata su experiencia, refleja todo su sufrimiento, hasta qué punto lo tenía interiorizado, por culpa de un narcisista egocéntrico, egoísta y vacío de sentimientos, que además era un inculto insultante y altanero, porque tanto quería a su Madrid, que despreciaba a Fátima por haberlo alejador de allí. A fin de cuentas, estamos hablando de alguien pijo, inseguro de sí mismo, y maleducado. Fátima demostró la pedazo de mujer que es recomponiendo su vida, y dando ejemplo de que el amor, el verdadero, es la cura de todo.

      No hay absolutamente nadie en este mundo por quien valga la pena dejar de ser uno mismo, perder la autoestima y nuestra capacidad de crecer como personas. Si nos encontramos con alguien que ligeramente nos insinúa algo así, simplemente nos vamos. Porque estamos reforzando una conducta antinatural, tanto para el maltratador, como para nosotros. Eso no es amor ni generosidad del maltratador, es cobardía.

      En mi familia ha habido maltrato, físico y psicológico. Es un trauma donde hay quien se ha quedado atrapado/a, y quien a pesar de todo ha coseguido salir adelante. Pero siempre queda un rastro, siempre queda algo. Es difícil y complicado, pero como muy bien dice Fátima, siempre hay alguien que te tiende una mano, y ese alguien está más cerca de lo que creemos, y suele ser la persona que menos te esperas.

      ¿Por dónde empezamos? Es la única manera, no hay otra: SER SINCERO CON UNO MISMO, Y CONFIAR.

      GRACIAS, FÁTIMA POR TU VALENTÍA.

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    2. Otra cosa más. Es una reacción defensiva culpar a quien provoca salir de la zona de confort, pero la culpa no es nuestra por la decisión que tome la otra persona: si somos guapos/as, simpáticos/as, divertidos/as o inteligentes, la decisión de seguirnos es del otro/a. Si no está a gusto, que se vaya. Yo no me voy a sentir mal por lo bueno que tengo y que le ha llamado la atención. Pero duele, la verdad, y mucho, que te culpen por aquello por lo que deberían estar agradecidos y disfrutar y compartir. El sentimiento no es malo, el sentimiento nos ennoblece.

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    3. Hola Ivan,

      agradezco de todo corazón que hayas expuesto tu opinión, la cual estoy completamente de acuerdo con ella. Y se que lo sabes.

      Con este post no he pretendido hacer apología de la violencia machista, solo he abierto mi corazón porque me sentí identificada con una chica que apareció en un programa. Esto post más bien lo he escrito para mi, para seguir cerrando puertas que de vez en cuando se abren.

      Solo es mi caso particular que me ocurrió una vez. Para nada pienso todos los hombres son así. No lo pienso ni lo creo porque a lo largo de mi vida he tenido la suerte de estar rodeada de amigos, compañeros de trabajo...que me han tratado maravillosamente bien siempre. Solo cuento un caso puntual que tuve con un hombre (solo uno), el cual por suerte (así lo pienso ahora) o por desgracia (así lo pensaba antes) la vida puso en mi camino. Por tanto, para nada he pretendido ni querido generalizar. En mi exposición he sido lo más concreta con mi propio caso.

      Ciertamente Iván, al poco tiempo de romper esa relación tóxica aprendí que una mujer no debe estar al lado de un hombre que se siente "amenazado" por una mujer. De hecho me enseñaron a detectar ciertas señales.

      Para mi el programa solo fue una excusa para abrirme. No creía que necesitaba "hablar" de nuevo hasta que vi el programa. Y di las gracias porque ese programa o sobre todo el testimonio de Marina, me hicieron ver que tenía que volver a hacerme fuerte.

      También coincido plenamente contigo en que hay muchos casos de mujeres que ejercen "violencia" (ya sea psicológica, física...) hacia sus parejas. Se de su existencia y te doy toda la razón de que esos casos no son muy expuestos públicamente y no lo veo justo.

      Es necesario educar y concienciar frente al respeto mutuo, ya sea hacia personas de nuestro mismo sexo, del sexo contrario...ya sea incluso entre compañeros/as y/o jefes en el trabajo. De hecho también conozco algunos casos de "jefes" que han ejercido violencia psicológica hacia algunos/as de sus trabajadores.

      Ultrajar emocionalmente a otra persona, da igual el sexo, la edad...debe ser tratado mal.

      Da la casualidad Iván que mi caso es con una pareja masculina, y he expuesto lo que sentí. Pero conozco casos de violencia física y psicológica hacia personas mayores, hacia niños pequeños...

      ¡No se debe permitir! ¡No se puede dejar pasar!

      Es muy importante educar a nuestros hijos en valores de respeto hacia la vida (la suya y la de los demás).

      Pero mientras tanto debemos lidiar (alguna vez en nuestra vida) con otras personas que ejercen violencia hacia su prójimo.

      Gracias de nuevo Iván, y no creo que vayas a contracorriente, vas en la verdadera corriente, por lo menos la que yo creo.

      Un gran abrazo

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  2. Hay otra cosa que quiero comentar. Me parece muy valiente por tu parte contar esa experiencia. Pocas veces se ve a un bloguero contar con esa sinceridad una experiencia tan dura.
    Te doy la enhorabuena porque es una gran entrada y creo que va a servirle mucho a muchas personas que están en una situación parecida.

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    1. Muchas gracias!

      Llevo mucho tiempo que no tengo miedo y llevo mucho tiempo que me siento libre, y lo puse en mi blog personal. Sin mas. Sin pretender nada mas que lo de siempre: "si aquello que comparto sirve de ayuda a otras personas...pues bienvenido"

      Un gran saludo

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  3. A veces siento que hay post que son imprescindibles. Este es uno de ellos. No vi el programa de "Salvados" pero es difícil escribir sobre esta lacra con tanta valentía, sentido común y la mirada puesta en un mejor futuro posible. Buenísimo y necesario. Gracias por escribirlo y por compartirlo.

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    1. Gracias José Manuel,

      Después de años de trabajo personal, llevo tiempo que puedo hablar sobre este tema con tranquilidad y sobre todo sintiéndome libre.
      No siento que haya sido una actitud valiente, puede que sea porque estoy bien emocionalmente y aprendí a sacar lo positivo de esa situación: Saber qué era lo que no quería. Aprendí a ser mas fuerte, a valorar el cariño y el amor sincero de otras personas...
      Gracias de corazón y un saludo muy grande

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  4. Ese NO puede generar un futuro maravilloso. Gracias por ese NO, y gracias porque ese NO haya generado la vida que compartimos con la pequeñaja. Te quiero!!

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    1. ¡Gracias mi vida!

      Gracias por apoyarme, por darme la mano cuando caía, por ser paciente hasta reencontrar de nuevo mi identidad, gracias por respetar siempre quien soy, gracias por la familia que hemos formado y sobre todo gracias por dejarme ser libre.

      Te quiero mucho mi vida

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  5. Eres muy valiente Fátima. Ojala tu testimonio sirva para animar a mas mujeres a que tracen la raya roja y no permitan ninguna forma soterrada, disfrazada o no de anulación. No hace falta poner la mano encima para ejercer violencia. La violencia es una actitud, algo que se refleja en la forma más íntima, en el ser del violento. Ante eso, efectivamente, NO debe ser la palabra y la actitud de cualquier mujer o de cualquier ser humano que se encuentre con esto. De nuevo gracias por tu valentía. Gracias por tu testimonio.

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    1. Tu lo has dicho José:

      El NO debe ser la palabra y la actitud de cualquier PERSONA ante otro ser humano que degrade, humille, agreda...

      Gracias por tu apoyo y calor.

      Un gran abrazo

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  6. Aplausos cargados de emoción.

    Admiración y respeto infinito Fátima.

    Y mira qué bien...: ese NO te ha llevado directamente a la Felicidad!!!


    Un besazo enorme y bravo Fátima!!!

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    1. Sabes que te quiero mucho José Luis!! Que aunque estemos lejos y por motivos laborales hablemos últimamente poco, siempre te tengo presente y mi cariño hacia a ti siempre está a tu lado.

      Gracias por tus palabras y por tu apoyo.

      Un beso y un abrazo muy grande "hermanito" ;-)

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  7. Hola Fátima, solo quiero decirte que eres muy valiente pero, no por contarlo aquí y hacerlo público, sino por conseguir salir de esa "tela tan bien tejida" que simula amor cuando es control y protección cuando es obsesión. Se de lo que hablas y se lo que se siente y al igual que tú quisiera poder expresarlo y no puedo y es por eso aquí, en tu casa, para poder decirte y decir que hay que decir NO, como bien dices, y alejarse. Es la única forma de vencerles.
    Un súper abrazo y besos mil.

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    1. Hola mi querida y estimada Paloma. Sobre todo soy yo la que te agradezco que hayas compartido conmigo tus sentimientos. No es necesario que te sientas que debes contarlo. Lo más importante es que des o hayas dado pasos para alejarte de aquello que te hace mal y hayas conseguido la guerza para mirar atras sin dolor y sientiendo que te llevas la mochila llena de conicimiento. Aunque en muchas ocasiones este tipo de situaciones nos hace pensar que solo nos hemos llevado dolor y tristeza, nos llevamos grandes herramientas que nos hacen poder crecer. Solo debemos verlas.

      Un beso y un abrazo muy grande, y recuerda que esta es tu casa y tienes siempre las puertas abiertas.

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    2. Hola mi querida y estimada Paloma. Sobre todo soy yo la que te agradezco que hayas compartido conmigo tus sentimientos. No es necesario que te sientas que debes contarlo. Lo más importante es que des o hayas dado pasos para alejarte de aquello que te hace mal y hayas conseguido la guerza para mirar atras sin dolor y sientiendo que te llevas la mochila llena de conicimiento. Aunque en muchas ocasiones este tipo de situaciones nos hace pensar que solo nos hemos llevado dolor y tristeza, nos llevamos grandes herramientas que nos hacen poder crecer. Solo debemos verlas.

      Un beso y un abrazo muy grande, y recuerda que esta es tu casa y tienes siempre las puertas abiertas.

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