15 claves para potenciar tu autenticidad

Cada vez más las personas tenemos menos miedo a mostrarnos tal y como somos (generalizo), y cada día hay más porcentaje de personas muestran sus capacidades, particularidades, pero...

¿Qué hacen las personas que son verdaderamente auténticas
¿Qué actitudes les diferencia de la generalidad?


El deseo de superación en mi opinión es positivo, aunque se que es signo de generar emociones negativas en otras personas (envidia, estrés, comparación, baja autoestima…). Considero que es importante tener personas referentes (pero no imitarlas tal cual) en nuestras vidas ya que es necesario para nuestro desarrollo personal y laboral. 

Es bien sabido que en la vida no existen recetas milagrosas o fórmulas mágicas para llegar a conseguir ser tu mismo/a, pero te voy a exponer algunas claves que sí te permitirán potenciar tu integridad y coherencia personal.


15 Claves para potenciar tu autenticidad

1 Conócete
Uno de los componentes claves de la autenticidad es simplemente (o no tan simplemente) saber quién eres y estar a gusto contigo mismo/a. Requiere tomar tiempo para desarrollar ideas informadas acerca de las cosas que te importan, y no adoptarlas ciegamente de otras personas.

Conocerse es la mejor apuesta que puedes hacer por ti, y sobre todo la base de los cimientos de tu “casa”. Para ello y como he dicho en muchas ocasiones a lo largo de mis diferentes post, es necesario que “Mires” dentro de ti. Dedica un poco de tiempo a conocerte de verdad (porque siempre creemos que ya nos conocemos), lo que te gusta y lo que no te gusta, tus habilidades, capacidades…; tus defectos y debilidades.

Todo esto supone mirarte a tu espejo directamente, arrancándote la piel para poder ver tras las capas de cebolla que te has ido poniendo encima para “sobrevivir” (todos/as lo hemos hecho y las tenemos), y enfrentarte a tus demonios, esos que llevas tiempo intentando esquivar de manera inconsciente.

No es posible actuar en base a tus valores, deseos,… si no los conoces

2 Conoce tus necesidades 
Las necesidades revelan de la manera más apremiante el ser de las personas, y se hace palpable a través  de su doble condición existencial: como carencia y como potencialidad.

Comprendidas en un amplio sentido, las necesidades patentizan la tensión constante entre la carencia y la potencia tan propia de los seres humanos.

3 Examina tus hábitos 
Para ello es importante analizar al final de cada día en qué medida has contribuido a tus objetivos.

Pregúntate si lo que has hecho te acerca a tus metas, si lo volverías a hacer exactamente igual si hoy fuese el último día de tu vida. Si las respuestas son negativas, es decir, si te alejan de tus objetivos, metas, empieza por examinar con detalle tus decisiones y aquello que hagas prácticamente de manera automática.

Suele ocurrir con mucha frecuencia que muchos de dichos actos/hábitos son respuesta al miedo, al rechazo o al fracaso, o sencillamente un intento de evitar la confrontación con otras personas y todo ello te aleja de que seas una persona auténtica.

4 Quiérete profundamente: Tu autoestima es la clave
La autoestima constituye la base de confianza que todos necesitamos para vivir cada día.
Las personas que han cultivado una autoestima sólida confían más en ellas mismas y por tanto no tienen motivo para ponerse a la defensiva frente a determinadas situaciones y personas.

5 Reelabora tu forma de contemplarte: Confía más en ti
Cree más en ti. Es fácil creer en uno mismo cuando todo te sale bien ¿verdad?, cuando la gente te tiene en estima, en consideración...

La confianza en uno mismo es muy necesaria en nuestra vida. Sin ella, nos sumimos en un mar de indecisiones (dudas), miedos (al fracaso, a no ser capaz de…), complejos (baja autoestima)… Nos puede llegar a invadir el sentimiento de pérdida de control sobre nuestra vida (andamos con rumbo perdido), y atraemos que otras personas nos den consejos en todo momento, sobre lo que debemos hacer, volviéndonos en ciertas ocasiones dependientes.

Cuando confiamos en nosotros nos sentimos seguros y esa confianza nos proporciona la seguridad (valga la redundancia) de ser auténticos, porque no tenemos miedo de nosotros mismos. No estamos preocupados por las consecuencias de exponer quienes somos, siempre que lo hagamos de manera asertiva.

6 Aprende a decir “no”
Un NO tiene mucho poder: puede generar efectos negativos en terceros (no siempre), pero tiene su parte positiva: es imprescindible para defender nuestros derechos y satisfacer nuestras necesidades, evitando que otras personas se aprovechen de nosotros y nos permite mantenernos firmes y seguros en nuestras opiniones.

7 Equivócate y mucho
Desde mi punto de vista errar y rectificar es de sabios, ya que un error, una equivocación, o un fracaso,… lleva siempre implícito un aprendizaje.  Ya dependerá de la persona si quiere y/o puede extraer una enseñanza, porque para poder obtenerla se requiere de ciertas capacidades (y evolución/desarrollo personal). Cara error, cada caída, cada fallo nos aporta un aprendizaje y éste nos hace conocernos aún más y por tanto nos puede ayudar (si nosotros queremos) a ser más auténticos.

8 Da importancia relativa
Que te critiquen, te juzguen, que opinen sobre ti…
Ser una persona auténtica implica ser criticado/s, juzgado/a…, así que hay que dar importancia relativa a dichos comentarios. Aparte pude llegar a ser un círculo Virtuoso:

A + Autenticidad → + Críticas y juicios → ++ Autenticidad

9 Ten la mente abierta (Open your Mind)
No te cierres, ni juzgues ni critiques a nada ni a nadie antes de verlo, probarlo o conocerlo. Aunque otras personas lo hagan contigo, no tienes por qué anticiparte. Es importante tener conocimiento de causa.

10 Se flexible 
La autenticidad implica perseverancia, no rigidez. Tenemos que aceptar que nuestros mecanismos de percepción y de razonamiento son imperfectos. Nos equivocamos y distorsionamos la realidad muy frecuentemente, y la realidad la podemos cambiar (forma en la que vemos las cosas).
Lo importante es querer revisar nuestra percepción de las cosas y la forma en la que actuamos en base a ella.

11 Se sincero/a contigo mismo/a
Si no lo eres, es lo peor que podrías hacer hacia contigo mismo/a. Te estarías traicionando: a tu persona, tus creencias, tus valores…; Incluso si lo haces por hacer el bien a otra persona. Antes de hacerlo evalúa los pros y los contras de dicha acción y actúa en base al conocimiento de las consecuencias de traicionarte. Yo considero que toda traición (ya sea de otra persona hacia con nosotros o hacia con nosotros mismos/as) conlleva posteriormente cargas emocionales que tendremos que gestionar.

12 Admite tus errores
Si quieres ser percibido como una persona honesta, auténtica es importante aprender a aceptar tus errores.
¡No es signo de debilidad y menos de vulnerabilidad!

13 Acepta tu vulnerabilidad
Tanto a nivel cultural como educacional en España, no nos preparan emocionalmente, ni nos capacitan para afrontar la debilidad.
Se nos ha enseñado que ser vulnerable es sinónimo de debilidad y que si mostramos nuestra verdadera naturaleza “imperfecta” seremos carne de cañón para ser juzgados, criticados y sobre todo heridos.

He conocido muchos casos de verdadera aversión, de miedo o de dolor a equivocarse, a perder o a fracasar (independientemente del área de la vida en el que acontezca).
Hasta tal punto no estamos emocionalmente preparados (generalizo), que el hecho de una simple crítica puede hacer tambalear nuestros cimientos personales, pudiendo afectar a nuestra autoestima y a nuestra motivación.

Mirar de frente a nuestras debilidades, a nuestros fracasos es clave para aprender (es sinónimo de valentía), y crecer a partir de ellos, en lugar de encerrarlos y mirar para otro lado creyendo así que no existen y no nos afectarán. Pero están y de manera inconsciente suelen salir a través de nuestros pensamientos y nuestros comportamientos.

 “Cuanto más fuerte sea tu autoestima, más capaz serás de admitir que has fallando, de recibir críticas, de ser capaz de recibir feedback negativo sin desmoronarte”

14 Sé honesto/a con tus palabras y actos
En las relaciones humanas aceptamos y admiramos a otras personas porque sus palabras y actos tienen congruencia con nuestros valores personales. Para mi ser una persona honesta es uno de los valores personales más importantes, porque es la manera de salvaguardar que no nos traicionemos a nosotros mismos (primero) y también a otras personas. Por eso es importante compartir (cuando tenemos interrelaciones con otras personas) nuestras verdaderas creencias, opiniones, pensamientos,...sin miedo, reparo, vergüenza...

15 Se ejemplo
Quizás la característica más destacable de la autenticidad reside en ser quien eres, lo cual es mucho más certero de determinar mediante el ejemplo que das (especialmente cuando crees que nadie te está observando) que por las palabras que dices.

Albert Einstein dijo una vez:
“El ejemplo no es la mejor forma de enseñar… es la única”.

Es lógico y debes aceptar que algunas de las decisiones que tomes para descubrir tu propio yo podrían no ser aceptadas ni comprendidas por los demás. Cuando tomamos la determinación de ser auténticos/as, empezamos un proceso de cambio (aunque seamos nosotros mismos tapados como he dicho antes, por capas de cebolla) las demás personas notarán que estamos cambiando y que no somos lo que están acostumbrados a ver y escuchar. Están acostumbrados a ese tú que ellos querían creer que eras realmente, pero no eras tú (espero haberme explicado bien en esta última frase).

Por mi propia experiencia fueron los miembros de mi familia más cercana los que se revelaron negativamente hacia mis cambios, hasta que poco a poco con el ejemplo, siendo empática y hablándoles de manera asertiva, empezaron a ver que aparecía de nuevo mi verdadera esencia.

Para terminar quiero  compartiros este texto que ME GUSTA de Mario Benedetti

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. 

La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. 

Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño.

Me gusta la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

No pases tu vida esperando "el gran momento" o "la gran oportunidad" para demostrar lo que eres y/o lo que llevas dentro


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrada más reciente Entrada antigua Página principal