¡Adios miedo. Hola Felicidad! (II)

Las emociones son agitaciones del estado de ánimo (positivas o negativas) producidas por ideas, recuerdos, deseos, sentimientos o pasiones. Son estados afectivos de mayor o menor intensidad y duración.

En cambio, los sentimientos son tendencias o impulsos. Son también estados de ánimo. Vienen de los sentidos.

A ninguno de nosotros nos gusta reconocer que no sabemos cómo liderar nuestra vida emocional de una forma más sana y constructiva. Y nos cuesta todavía más que otras personas señalen nuestros defectos y carencias, tratando de guiarnos para aprender a gestionarla mejor. De ahí que el desarrollo personal, suela ser ridiculizado y actualmente tenga detractores.


Sin embargo, la arrogancia de creer que lo sabemos todo, y de demonizar cualquier información que nos sea molesta o desconocida, tan solo limita nuestra capacidad de ver y comprender las cosas desde una nueva perspectiva (es una generalidad).

En vez de ponernos en ciertos momentos a la defensiva, podemos adoptar una actitud más humilde y madura, basada en el reconocimiento de que no lo sabemos todo y de que estamos abiertos a aprender. La vida es así, vamos aprendiendo progresivamente. Asumir la ignorancia en ciertos ámbitos puede ser para algunas personas un trago amargo, pero necesario para poder crecer y evolucionar como seres humanos.

Una herramienta que nos puede venir muy bien de ayuda en estos casos es la Ventana de Johari que veremos en un futuro post.

Adiós miedo

No sigas en guerra con el pasado

“Nada ni nadie puede hacernos tanto daño como nuestros pensamientos”

El miedo nos produce sufrimiento, tensión, vacío, ansiedad, estrés, negatividad, ira, tristeza…, y en definitiva, cualquier emoción vinculada y sensación que nos deja un poso de malestar e insatisfacción, y el origen de todas estas desagradables experiencias no se encuentra en nuestras circunstancias, sino en nuestros pensamientos (Eckhart Tolle).

A juicio de Tolle, "nuestras emociones, sentimientos y estados de ánimo no tienen tanto que ver con lo que nos pasa, sino con la interpretación que hacemos de lo que nos pasa".

La mala noticia es que "no es fácil abandonar el hábito mecánico de ver e interpretar lo que nos sucede de forma egocéntrica y reactiva".

La buena es que "cuando aceptamos que somos los únicos responsables de nuestro sufrimiento, nos damos cuenta de que podemos dejar de herirnos, cambiando nuestra manera de pensar y de relacionarnos con nuestras circunstancias". De aquí la importancia de conocernos para poder “Ser”.

El sufrimiento emocional, lo creamos en nuestra mente en función de lo que pensamos acerca de lo que nos pasa. De ahí que el miedo sea inevitable, pero el dolor/sufrimiento que nos causa, sí sea opcional y minimizado.

El quid de la cuestión: "Hacernos tomar consciencia de que nuestra manera de autogestionarnos es ineficiente y disfuncional".

“Esta necesidad de cambio es lo que generalmente nos lleva a crecer, evolucionar y madurar como seres humanos, alcanzando niveles de mayor bienestar y satisfacción", concluye Tolle.

Cuando cambiamos, cambia todo lo demás

"Aquello que no somos capaces de aceptar nos causa sufrimiento" 

Generalizando, a día de hoy seguimos creyendo que la felicidad está vinculada con lo que tenemos y hacemos, marginando por completo lo que somos. Por eso formamos parte de una sociedad materialista, construida sobre tres pilares: el trabajo, el consumo y el entretenimiento. Sin embargo, esta manera de pensar y de actuar está resultando del todo ineficiente e insostenible. La paradoja es que tenemos más riquezas que nunca, pero somos mucho más pobres. Prueba de ello es que el vacío existencial se ha convertido en la enfermedad contemporánea más extendida, y el Prozac y el Tranquimacín, en dos compañeros de viaje de muchas personas.

Al guiarnos por una serie de creencias erróneas (como que nuestra felicidad depende de algo externo), dedicamos casi todo nuestro tiempo, dinero y energía a conseguir todo tipo de metas y objetivos orientadas hacia ese camino, desatendiendo nuestro mundo interior (nuestro ser: nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestra identidad…) y con el tiempo, esta huida de nosotros mismos  (inconsciente) suele pasarnos factura.

Como comenté en la primera parte de este post: Primero debemos SER, para poder HACER y así TENER. Y la clave para “Ser” es conocerse. Cuanto mas nos conozcamos dispondremos de más recursos y herramientas para sortear, esquivar, superar cualquier situación que nos pueda hacer tambalear a lo largo de la vida, y una de ellas es el miedo que nos produce indecisión y parálisis. Cuanto más nos conozcamos, menos miedo tendremos porque conocemos nuestras “armas” personales (habilidades, capacidades, aptitudes…) para poder combatirlo (superarlo).

Hola felicidad




Ahora sé que la felicidad reside en la conquista de nuestra responsabilidad y libertad personal, pues podemos ser dueños de la actitud que tomamos frente a nuestras circunstancias.

La ciencia (base neuronal) dice que percibimos cómo nos sentimos gracias al contraste. Así, cuando alcanzamos cierta riqueza externa es más fácil darnos cuenta de nuestra pobreza interior.

He aprendido que la felicidad (quizá provocada por una sustancia llamada oxitocina) consiste en apreciar las pequeñas cosas que nos pasan cada día. Y que esos breves instantes se nos pueden escapar fácilmente cuando aparece el DESEO de querer que suceda algo que no está sucediendo.

El deseo pone nuestro centro de atención en lo que no tenemos, en lo que nos falta, (en el TENER) en lo que podría ser mejor, causándonos dosis de sufrimiento. El deseo en muchas ocasiones nos lleva a regodearnos en recuerdos pasados y a fantasear con ensoñaciones futuras, perdiéndonos por completo el momento presente, que es el único donde sí podemos conectar con la felicidad.

No des nada por sentado y valora todo lo que forma parte de tu vida

"El secreto de la felicidad consiste en valorar tu vida tal como es" Albert Figueras

En la última década se han hecho incontables estudios sobre la felicidad. En 2007 un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Wisconsin se dedicó a hacer resonancias magnéticas a cientos de voluntarios, conectando sus cerebros a 256 sensores para detectar su nivel de bienestar. La puntuación más alta, la obtuvo el francés Matthieu Ricard, a quien se le declaró "el hombre más feliz del mundo".  Y este título no es por casualidad, porque Ricard, biólogo molecular dejó su carrera profesional hace 30 años para convertirse en un monje budista. Actualmente, a sus 64 años, es uno de los asesores personales del Dalai Lama y lleva una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen.

En su opinión, "solemos confundir la felicidad con el placer y la satisfacción que nos proporciona el consumo de bienes materiales". Y también con "la euforia de conseguir lo que deseamos".

De hecho, "la felicidad no está relacionada con lo que hacemos ni con lo que poseemos". Sobre todo porque "no tiene ninguna causa externa: es nuestra verdadera naturaleza", afirma Ricard, y sostiene que "la felicidad es la ausencia de lucha, conflicto y sufrimiento"

Por su experiencia,  Ricard nos comenta que "el bienestar profundo y duradero que todos anhelamos surge como consecuencia de relajar la mente y conectar con el corazón". "Nos pasamos la vida haciendo planes y poseyendo cosas, pero ¿cuánto tiempo dedicamos al día a estar solos con nosotros mismos, en silencio y sin distracciones para conocernos?".

La frenética actividad a la que muchos de nosotros estamos sometidos suele desgastar nuestra energía vital, y a menos que aprendamos a recuperarla, "solemos vivir de forma inconsciente, cayendo en las garras de un peligroso círculo vicioso"." En este estado funcionamos con el piloto automático y somos guiados por nuestro instinto de supervivencia, cuyos rasgos más distintivos son el egocentrismo, el miedo, el victimismo y la reactividad emocional"(Ricard). 

Es entonces cuando, ya cansados de tanto dolor muchas personas creen a ciencia cierta que a la vida se ha venido a sufrir. 

¡Pero nada más lejos de la realidad! Como dice mi tio, al igual que cargamos el móvil cuando se le agota la batería, los seres humanos podemos cargarnos de energía, y no solo por medio de la meditación. Si bien cada ser humano es único, a todos puede beneficiarnos el ejercicio físico, la naturaleza y el baile, quedar con personas alegres y positivas… El reto es encontrar el equilibrio entre la actividad, el descanso y la relajación.

La felicidad es nuestra verdadera naturaleza y ya está en nuestro interior


Fuente: Chris Willis

¿Por qué nos cuesta tanto ser felices?
¿Por qué nos empeñamos una y otra vez en seguir los dictados de nuestros deseos?
¿Por qué nos aferramos a hacer realidad nuestras expectativas?

Nuevos estudios del ADN sugieren que es un estado hereditario.

Martin Seligman, doctor en psicología uno de los impulsores del movimiento conocido comopsicología positiva, comenta que "el primer paso para conectar más a menudo con la felicidad es asumir la responsabilidad y cultivar la sabiduría". Y esta pasa por comprender que "nuestra felicidad solo depende de nosotros mismos" como ya he comentado en diferentes post.

Dado que es un aspecto tan intangible, Seligman nos invita a concebirla como un "músculo" que podemos ejercitar cada día. Y no hay mejor gimnasio que nuestra propia vida. ¡Me encanta este símil!

"Las personas que se responsabilizan de lo que piensan y de la actitud que toman frente a sus circunstancias suelen desarrollar una mayor comprensión de quiénes son y de cómo pueden relacionarse más constructivamente con lo que les pasa", nos comenta Seligman, en el libro "La auténtica felicidad" (Libro que recomiendo). Y como en cualquier otra área de conocimiento, existen técnicas, métodos y herramientas que favorecen y aceleran este proceso de aprendizaje.

También señala que "tras la asunción de la responsabilidad personal, empezamos a ejercitar el músculo de la aceptación, que, a diferencia de la resignación, está basada en una profunda comprensión de las leyes que rigen la existencia".

Así es como gradualmente dejamos de luchar y de entrar en conflicto con lo que nos sucede, preservando un estado de paz en nuestro interior.

Según sus investigaciones, "no hay mayor experiencia de felicidad que la que podemos sentir cada uno cuando fluimos con el momento tal y como es".

Este aprendizaje nos lleva a ejercitar otro músculo, seguramente el más importante de todos: "la consciencia". Al darnos cuenta de que todo lo que necesitamos para ser felices ya está dentro de nosotros, empezamos un nuevo y apasionante entrenamiento, que define como "dar lo mejor de nosotros mismos frente a cualquier situación".

En caso de no saber todavía cómo hacerlo, por lo menos ya sabemos lo que nos falta por aprender.

"La felicidad no es una meta a conseguir, sino un camino a recorrer, y por más que nos lo sigan haciendo creer, se trata de un viaje de aprendizaje donde no caben las trampas ni los atajos" Seligman

“La vida es tan sabia y generosa que no nos da lo que queremos, sino lo que necesitamos para aprender a ser felices por nosotros mismos”

Recuerda que..."Las cosas esenciales de la vida son las que no se ven. La felicidad no tiene que ver con lo que tenemos"

Además, si encuentras el bienestar dentro de ti, todo lo demás viene por añadidura. Por favor, no me creas... “Experiméntalo por ti mismo".





2 comentarios:

  1. Querida Fátima: RESPONSABILIDAD es creo la palabra clave en este asunto de ser felices. La Paz interior, la felicidad y el fluir en la vida son siempre decisiones que tomamos en cada momento y en el día tomamos miles de decisiones excepto las más importantes de todas. En efecto, lo malo no pasa afuera, las cosas pasan y punto, está en nosotros decidir cómo afrontamos tales situaciones. Esta reflexión tuya debe ser una que nos hagamos cada día, es una decisión diaria pero también es una decisión de largo plazo en nuestras vidas. Gracias por compartir estos temas, en lo personal me encuentro transitando por estas ideas. Un abrazo fuerte. EDUARDO

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    1. Gracias Eduardo por tus palabras y compartir tu opinión.

      Es cierto que el mensaje que existe en "Adios miedo. Hola felicidad" tanto en la primera parte como en la segunda es la Responsabilidad. Solo nosotros somos responsables de nuestra felicidad que no depende de nada externo, pero para ello la calve es ser Conocedores de nuestro SER (Identidad). Cuanto más sepa de mi, más sabré que "herramientas" poseo para "afrontar" ciertas situaciones que hacen tambalearnos emocionalmente y ser Emocionalmente más Inteligentes.

      Aparte...el saber quien somos (realmente) nos da la fuerza para visualizar hacia donde queremos ir, qué queremos conseguir...y si nos encontramos piedras en el camino, sabremos si sortear, saltar, bordear...y si tropezamos, tendremos la capacidad para levantarnos más rápido, sacudirnos el polvo, limpiarnos las heridas (si las tenemos) y seguir caminando.

      Es cierto que es duro mantenerse sin miedos, sin preocupaciones, emocionalmente estables, sobre todo con todos los elementos externos que nos rodean y nos interfieren. ¡Pero debemos hacerlo! y no voy a decir..."debemos intentarlo" porque la palabra intentar lleva implícita la posibilidad tanto de acierto como de fallo. Debemos hacerlo porque lo que más queremos el ser humano es ser felices y olvidamos que depende solo y exclusivamente de nosotros y de nadie y nada mas.

      Recuerda que aquí tienes tu espacio para compartir cualquier impresión, experiencia, opinión...

      Gracias de nuevo Eduardo! Mando un fuerte abrazo a Mexico desde Granada.

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